02 enero 2007

Cuestión de etiqueta

La etiqueta es el primer referente de lo que podemos encontrar en la botella y la primera ayuda o pista para nuestra compra. Es como el carnet de identidad del producto, que detalla, en un espacio reducido, cierta información y características sobre el vino. La etiqueta ideal deber ser útil y constar de algunos datos, muchos de ellos obligatorios según la legislación vigente. Los fundamentales son: el nombre o marca comercial del vino; el año, la fecha de “nacimiento” de un vino que se fija por la del año en que se realizó la vendimia (pueden aparecer las palabras cosecha, vendimia, añada, o primer año, segundo año); la procedencia, que es el área u origen geográfico del vino, ya sea la Denominación de Origen, en el caso de que éste la tenga, o bien la región o comarca vitivinícola, si bien en muchos vinos aparece solo la especificación “vino de la tierra”; la bodega embotelladora, aquí se indica el nombre de la bodega que ha embotellado el vino (la responsable legal del contenido) y su ubicación geográfica; las variedades, referencia de las diferentes uvas con las que se ha elaborado (la Unión Europea establece que la cepa dominante debe figurar en primer lugar en la etiqueta, y si son varias se mencionarán en la contraetiqueta); el tipo de vino, es decir, si éste es tinto, rosado, blanco, cava, amontillado, oloroso...; el volumen de contenido y la graduación alcohólica, un dato importante y obligatorio en todas las etiquetas, y los registros de sanidad y de exportación. Toda esta información ayuda al aficionado a su elección pero no dice nada explícitamente de la calidad del vino que contiene la botella, ésta se nutre de valoraciones subjetivas de catadores, guías de vinos y, sobre todo, del criterio y gusto propio del consumidor.