14 noviembre 2009

Diferencias entre Whisky escocés y americano

Agua de manantial, cebada y levadura son los elementos que los ‘Master Blended’ (maestros destileros) utilizan para elaborar el agua de la vida (de origen gaélico ‘visge beatha’): el whisky. Esta bebida tiene dos variantes, el escocés y el americano, que se diferencian, además de por su procedencia, por los procesos de producción y envejecimiento.

El whiskey americano -o Bourbon-, a diferencia del escocés, debe contener como mínimo un 51 por ciento de maíz, mientras que el resto de la mezcla se completa con avena, centeno y cebada malteada.

Además, tiene que envejecer como mínimo un año en barrica, mientras que la legislación del whisky escocés establece en tres años el tiempo mínimo, aunque lo normal es que los blends pasen en entre tres y cinco años y los de malta, de diez a doce años.

El whisky escocés tiene tres tipos según su composición: el de malta (Pure Malt), el de grano y el mezclado (Blended).De estos, el blended es el más conocido y consumido, con una cuota de mercado mundial del 95 por ciento, mientras que el cinco por ciento restante corresponde al de malta, ya que las ventas de grano son muy pequeñas.

El whisky de Malta se elabora en su totalidad con el mosto obtenido de la fermentación de cebada germinada y tostada (llamada malta) que es sometida a una doble destilación discontinua, en un alambique de cobre llamado ‘Pot-still’.

El whisky de malta, a pesar de ser considerado ‘el whisky escocés original’, tiene un origen incierto, y así, todavía hoy, Irlanda y Escocia se disputan su paternidad.Aunque el whisky no se legalizó en Escocia hasta 1824, su historia y técnicas de destilado son conocidas desde hace siglos y hoy en día continúan prácticamente invariables.

El Whisky de Malta tiene dos variantes, la gama más alta de los malta que es el Single Malt, elaborado en una sola destilería, y el Vatted Malt, que se compone de una mezcla de maltas de varias destilerías.

El Whisky de Grano utiliza en su elaboración, además de malta, maíz, trigo, cebada, avena y centeno, y la destilación no se lleva a cabo en alambiques de cobre sino en unos de destilación continua llamados ‘column stills’ o ‘tipo columna’. En él se utiliza tanto malta como cebada sin maltear.

El whisky mezclado o blended, el más popular de todos, es una combinación de whisky de malta y de grano, pero este proceso es una de las facetas más importantes del proceso. Cada destilería tiene su propia personalidad , ya que la tarea del maestro destilero es encontrar la fórmula que mejor combine los diferentes whiskies.

Escocia, el país del Malta, tiene distintos tipos de whisky dependiendo de la región en la que se elabore.

En los Lowlands o Tierras Bajas se producen maltas florales y herbáceos, en ocasiones con notas de ahumados, que hacen que sean suaves, amables, fragantes, agradables de beber, y relativamente cortos en boca.

En contraposición, en la isla de Islay se producen los maltas más robustos de Escocia, que se caracterizan, salvo en algunas excepciones, por ser fuertemente yodados y ahumados, aunque bajo sus potentes notas de mar y turba pueden encontrarse delicados fondos florales. Son maltas marinos, largos y sabrosos.

Del resto de las islas, destaca la de Orkney, que cuenta con dos destilerías que producen maltas delicados y ahumados con notas de hierba seca y recuerdos otoñales.

Las Tierras Altas o Highland es una zona muy amplia, que ocupa más de la mitad de la superficie de Escocia, y produce maltas que gozan de ciertas notas que recuerdan a mar, la madera, el cereal, que les imprimen un fuerte carácter. Son maltas robustos, sabrosos, largos en boca y distintivos.

Dentro de esta zona se encuentra otra muy distinta, el Speyside, donde se elaboran los maltas más clásicos y conocidos de Escocia, caracterizados por su redondez y complejidad, con una variedad de notas y matices entre los que se encuentran flores, fruta madura, ahumados, madera y cereal.

Los mejores, son muy elegantes, con un final complejo y cambiante, y envejecen bien en barrica durante largos periodos de tiempo. Algunos Speyside se producen en las inmediaciones del Valle Livet y adoptan en ocasiones el sobrenombre de Glenlivet.


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02 noviembre 2009

Dientes Manchados

Quien haya resistido una cata amplia de vinos tintos muy coloreados, como los de Toro o Priorat, por ejemplo, se habrá percatado de que sus dientes se tiñen, se oscurecen. Aunque no está claro el origen de las manchas en los dientes, según algunos dentistas, las provocadas por el vino, el té, el tabaco, incluso algunas bebidas isotónicas (manchas naranjas en adolescentes), se pueden solucionar con un efectivo cepillado inmediatamente después de tomar estos productos. Como curiosidad, debemos saber que el dentífrico no es imprescindible, aunque la publicidad que lo rodea casi nos haga creer que es primordial en el cuidado de la dentadura. No hace tanto tiempo que los dientes se cepillaban sin nada.
No es el dentífrico, ni el enjuague el que aporta salud a nuestros dientes: es el cepillado. El correcto cepillado consistiría en aplicar muy poca pasta de dientes y cepillarnos en la parte superior, de arriba abajo, cogiendo parte de las encías y estimulando los tejidos blandos; después, en la parte inferior, igualmente, de abajo arriba. Y lo mismo en el interior. Muchos de los trastornos habituales en los dientes derivan de un mal cepillado. Sin embargo, hay otro tipo de manchas que se las asocian injustamente a las motivos que hemos citado anteriormente. Por ejemplo, algunas manchas grises que aparecen en personas mayores que ni fuman ni beben son debidas a las pastillas de hierro. La famosa tetraciclina, un medicamento muy usado antiguamente, produjo manchas marrones-claras en los dientes, mientras que la falta de calcio puede provocar manchas blancas tanto en los dientes como en las uñas. Un diente perfecto debería tener un color amarillo claro, señal de buena mineralización.
La actual moda del blanqueamiento puede seducir a muchos, pero la mayoría de los dentistas no lo recomiendan. Una o dos limpiezas al año serían más que suficientes. En el mercado existen diversos blanqueadores, como el popular gel (peróxido de hidrógeno o de carmamina), que actúan sobre el diente desmineralizándolo y volviéndolo poroso para que pueda penetrar en él el esmalte y blanquear el diente. El efecto blanqueante no es eterno y necesita renovación. Pero, ¿cuál es el límite? Se recomienda hacerlo sin llegar a notar sensibilidad en los dientes. El exceso o la obsesión hace a los dientes más porosos, los desgasta y los vuelve más sensibles al frío o al calor.

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30 septiembre 2009

Alcohol sin límites

Seguro que no ha pasado desapercibido para nadie el incremento de alcohol que han experimentado los vinos en los últimos años. De los habituales 12,5% vol. de hace poco tiempo, hemos llegado a 14 o 15%, lo que se traduce en cierto rechazo por parte de los consumidores, que no llegan a comprender el porqué de este cambio e incluso ponen en duda la capacidad de los elaboradores. Pero... ¿de verdad éstos se han vuelto locos?
Para tratar de explicarlo, la primera mirada siempre se dirige hacia el cambio climático, aunque hemos podido comprobar que no es determinante. La raíz de este incremento de grado alcohólico se debe a varios factores. El primer factor podría ser la búsqueda, muchas veces obsesiva, de la polimerización (maduración total de la uva). Con esto se evita la aparición de aromas y sabores vegetales, que tan indeseados resultan. El problema aparece cuando se apura la maduración: se gana en azúcar pero se pierde, entre otras cosas, en acidez. Lo ideal es conseguir el equilibrio. Cuentan algunos agricultores que antaño el secreto estaba en la mezcla de uvas tintas con blancas (más ácidas y en pequeñas proporciones) que se encontraban mezcladas en la misma parcela. Hoy en día cada viñedo está perfectamente identificado por su variedad. El segundo factor podríamos encontrarlo en la elaboración. El alcohol favorece la extracción de color, de lo que se deduce que los vinos con mucho color tienen un grado alcohólico alto. Durante la fermentación, el alcohol también incide sobre la estabilidad o el sabor (acentúa el dulzor y aporta sensación de cuerpo).
Además, el alcohol tiene un efecto antiséptico sobre las levaduras (las encargadas de transformar el mosto en alcohol) y favorece las precipitaciones tartáricas (principalmente bitartrato potásico), lo que supone una bajada de la acidez total.
Todo esto se traduce en que, una vez que el vino ya está en el mercado, puede mostrar diferentes defectos: si la añada o las prácticas en viticultura no han acompañado, encontramos vinos poco armónicos. En aromas, si destaca el alcohol, se pierde la identidad varietal -a nuestro juicio, una pérdida importante- y aparecen abundantes notas a mermelada que, tras un tiempo, pierden intensidad y se vuelven aburridas. Si tiene madera, la tendencia es a manifestarla con más contundencia. En boca, donde todos los vinos se la juegan, el exceso de alcohol provoca vinos ardientes, cálidos, con pérdidas de frescura importantes.
En resumen, un grado alcohólico elevado puede ser magnífico si va acompañado por por buenos argumentos, principalmente la acidez y la identidad varietal. El caso menos deseado, cuando su calidez es evidente, es realmente desagradable y difícil de digerir para los consumidores.

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07 septiembre 2009

Preguntas Respuestas ???

Vinos tintos ¿Por qué cambian de color?
Este fenómeno sucede principalmente por la acción del oxígeno sobre los taninos que hacen virar el color desde el rojo violáceo hasta las tonalidades anaranjadas o teja, debido a una degradación de la materia colorante, que puede llegar a la precipitación total en forma de depósito que termina por asentarse en la panza de la botella. Son los taninos de la uva, las procianidinas, los encargados de proteger los antocianos de la oxidación y asegurar la estabilidad del color rojo.

¿Cómo explicar la diferencia de precios entre los vinos premiados con las mismas medallas, en concursos de vinos, de los cuales algunos son carísimos y otros no tanto?
Las medallas logradas en los concursos no incrementan los precios, son reconocimientos que consiguen esos vinos a merced de las valoraciones de los jurados de expertos que participan en ellos. Detrás del precio del vino está el precio de la uva, pero también el resto de elementos que intervienen en su elaboración (corcho, botella, mano de obra, maquinaria y tecnología de bodega, barricas en el caso de ser un vino con crianza...), además de la política de precios de la bodega y el posicionamiento que haya elegido para sus vinos en el mercado, los márgenes del distribuidor... Pero, en definitiva, un vino vale lo que alguien esté dispuesto a pagar por él, ya sea por lo que la notoriedad o las modas puedan influir ocasionalmente en subir o bajar el precio, y, sobre todo, por la calidad.
¿Tienen alguna ventaja las botellas tipo magnum?
Elaborar algunos vinos en botellas con capacidad de 1,5 litros no es casual. Las botellas magnum reúnen una serie de ventajas que responden a criterios de calidad. Por un lado, está demostrado que al tener más capacidad la botella, la evolución del vino es más lenta y pausada, y se logra una gran uniformidad y estabilización. Esto es posible gracias a que la relación entre la cantidad de oxígeno y vino de la botella es la mejor de las posibles, según los expertos. En la restauración comienzan a tener cierto predicamento, aunque no todas las bodegas cuentan con este tipo de botellas. Se necesitan obviamente varios comensales para dar cuenta de tamaña cantidad, que se beneficiarán de un mejor precio y una evolución del vino más segura.


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07 agosto 2009

Nuevo tapon con micro-oxigenecion

KORKED™ PRO es un tapón universal estudiado para todos los vinos tranquilos y en particular para aquellos que reciben beneficio por un período más o menos prolongado de afinamiento en botella.

KORKED™ PRO es el único tapón para vino que ha aplicado la técnica de la micro-oxigénation controlada en botella, a fin de completar el correcto proceso de afinamiento del vino. Esta técnica ya ampliamente utilizada en el vino antes del embotellado (sea en grandes depósitos que en barricas), desarrolla una importante acción para el afinamiento de los vinos, que reciben cantidades diferentes de oxígeno, según su grado de estructura.

Los tapones de corco monopieza no permiten predeterminar el afinamiento del vino en botella, ya que el distinto grado de permeabilidad de los tapones naturales no permite unificar y controlar el proceso de micro-oxígenación.
Tampoco, los tapones sintéticos son idóneos para el correcto afinamiento del vino, debido a que por sus límites estructurales intrínsecos, es prácticamente imposible obtener la micro-oxigenación controlada.
Para vinos de afinamiento, el empleo de un tapón no idóneo frustrará gran parte de los esfuerzos realizados por el enólogo anteriormente al embotellado, en cuanto a que el vino ya no está sometido a un continua y correcta aportación de oxígeno, sin embargo recibirá a menudo dosis inadecuadas y desiguales a través del tiempo.
Los tapones KORKED™ PRO, en cambio gracias a la membrana interna, logran regular de modo predefinido y constante el intercambio de oxígeno entre el exterior y el interior de la botella.
KORKED™ PRO es el resultado del estudio prolongado de los tapones de corcho monopieza de medio peso especifico (180 Kg/m3). La investigación efectuada durante varios años sobre los tapones de corcho de tal densidad han evidenciado su particular “actitud” en el afinamiento de los vinos en botella. Respecto a los tapones de corcho natural, KORKED™ PRO ha sido mejor en cuanto a constancia de permeabilidad y resistencia mecánica, asegurando una mayor protección del vino a lo largo del tiempo.
KORKED™ PRO no es un simple tapón, sino un instrumento altamente tecnológico para afinar, conservar y proteger el vino embotellado.
El período máximo de afinamiento aconsejado para los vinos que utilicen este tapón es de 60 meses.
El estudio y el desarrollo de membranas alternativas con diversa permeabilidad a los gases podra llevarse a cabo de acuerdo con el productor de vino, que quiera experimentar con sus propios vinos los efectos de la micro-oxiígenación a diversas dosis.

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13 julio 2009

Preguntas Respuestas ???

¿Existe una máquina de catar?
Por ahora, con la precisión del hombre, no. No obstante, un equipo de investigadores españoles y alemanes ha desarrollado una lengua electrónica capaz de identificar la variedad de uva con la que está elaborado el vino. Además, también se atreve a desvelar su edad y otros aspectos químicos. Según la doctora Cecilia Jiménez-Jorquera, coordinadora del equipo, “el dispositivo podría utilizarse para detectar embotellados fraudulentos, pero con él no se pretende sustituir los paladares de los profesionales”.

¿Qué es la acroleína?
Es un aldehído formado por las bacterias durante la degradación del glicerol. Si usted bebe una copa vino tinto viejo embotellado y en su paso por el paladar destaca negativamente el sabor amargo, eso es la acroleína. La mejor opción es probar suerte con una botella diferente.
Macroclima, mesoclima y microclima
El clima es el conjunto de fenómenos meteorológicos que se producen en un área geográfica determinada. Así, encontramos el clima atlántico, el mediterráneo, el continental, etc. Un macroclima sería el clima de una extensa región, mientras que el mesoclima lo definiríamos como el clima de una comarca y el microclima sería el que encontramos en un viñedo determinado, en un pago, incluso en una cepa.

Botellas falsas
Ya puede saber si la botella de un gran vino que compró es auténtica. Un grupo de físicos nucleares franceses ha ideado una técnica que permite verificarlo. Se trata de introducir en las botellas un haz de iones de un acelerador de partículas. El resultado confirma la edad del vino por su fecha de envase, y es capaz de hacerlo incluso en botellas anteriores a 1950.

¿Qué significan los dibujos del corcho en los espumosos?
Se refiere al tipo de proceso seguido durante su elaboración. Así, podemos encontrar: una estrella (“método tradicional, segunda fermentación en botella. Por ahora el mejor), un rectángulo (“método transfer”, el espumoso terminado se cambia de botella), unn círculo (“método charmat”, segunda fermentación en grandes depósitos de acero inoxidable), o un triángulo (vinos gasificados).

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29 junio 2009

El final del vino ¿Largo o corto?

Se llama final del vino a la impresión que produce cuando se traga. Además, en general, incluye las sensaciones que siguen directamente al momento de tragar, que también se puede denominar longitud. Es un conjunto formado tanto por las impresiones percibidas por el gusto, como las aromáticas. El estilo y la cualidad del final, así como el tiempo que el sabor permanece en el paladar, dependen del tipo de vino, de su calidad y concentración. Y estos parámetros, a su vez, dependen de la variedad de uva, el terruño, el grado de maduración de las uvas y el método de vinificación y elaboración. Técnicamente es posible «configurar» el final de un vino, influyendo en su concentración, en el alcohol, en la acidez, en los taninos... No obstante, un vino menor, en cuanto a calidad, por mucho que se le manipule nunca se convertirá en un vino con un final digno de ser recordado.
¿Cómo detectar que el vino que nos venden no hizo «guardia» días pasados, sin saberlo nosotros, en un escaparate?
Si rezuma, la cápsula está abombada (es decir, corchos que sobresalen de la botella), si la etiqueta tomó un color apagado y el líquido ha mermado (si ha estado de pie se sabe porque deja una huella adherida encima del nivel del líquido), son síntomas inequívocos de su mala conservación y, posiblemente, de su paso prolongado por un escaparate. Será un indicativo de que el vino ha sufrido grandes cambios de temperatura.



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