04 mayo 2009

Defectos del vino

Seguro que alguna vez ha probado un vino defectuoso pero no ha sabido exactamente qué le pasaba. A veces ni sabemos que el vino tiene un fallo y lo achacamos a otros motivos, como la añada o la temperatura de servicio, por ejemplo. Vamos a citar los defectos más habituales para que sepa lo que bebe y lo tome en las mejores condiciones.
Aroma vegetal. El vino recuerda a la manzana verde o el saúco. Se debe a una falta de madurez en las uvas. No es perjudicial para la salud.
Gusto a tierra. El aroma del vino nos recuerda a la tierra húmeda y se achaca, principalmente, a posibles lluvias durante la madurez de las uvas. No afecta a nuestro organismo.
Picado o ácido acético. Tiene un sabor agrio parecido al vinagre. Se percibe en la lengua como pequeñas agujas. Puede provocar ardor de estómago, entre otros efectos.
Aroma a pegamento o acetato de etilo. Suele desarrollarse en vinos de crianza larga (reservas o grandes reservas). Aumenta la aspereza de los tintos. Poco desarrollado no se considera defecto. Provoca efectos similares a los del ácido acético.
Aroma azufrado o SO2. Dependiendo de las alteraciones que sufra este compuesto podemos encontrar los siguientes aromas: huevos podridos (el más conocido), cebolla, ajo o gas natural, coliflor o patata, que además manifiesta un amargor en boca. Un exceso de este compuesto puede provocar dolor de cabeza, alergia o trastornos de estómago.
Aroma de establo o Brettanomyces. Su origen, aún una incógnita, se asocia a los tratamientos de viña, crianza o recipientes de bodega. El aroma recuerda a cuero, pintura, sudor de caballo, tinta o establo. No se conocen síntomas por su consumo.
Sabor amargo. Cuando es excesivo se debe a la combinación de la acroleína con los taninos. Obviamente, es difícil tomar un vino así.
Aroma y gusto a plástico. Debido a una conservación del vino en depósitos de poliéster. No es nocivo, aunque sus características aparecen distorsionadas.
Olor a corcho o TCA y TeCA. Producido por contaminación del tapón. Su aroma recuerda al papel o cartón mojado o a los hongos. Deteriora las características del vino aunque beberlo no afecta a la salud.