27 marzo 2011

Cervezas para ser servidas con orgullo y saboreadas con respeto

Brabante Blanca (5% alc.), una cerveza de trigo que se bebe con facilidad y tiene un sugerente tono rubio dorado con un acabado turbio. Su ligereza y suavidad hacen de ella una bebida llena de matices, con un desarrollo en boca fantástico, aterciopelado y generoso. Es perfecta con platos ligeros como ensaladas, pescados, arroces o pasta. Atrae por su espuma voluminosa, compacta y abovedada.




"De carácter alemán, refinamiento francés". Así publicita a su última niña bonita (A.K.) la casa catalana Damm. Esta lager clásica se define por su elaboración a partir de maltas y lúpulos seleccionados de acuerdo con la receta original alsaciana seguida de una lenta maduración en bodega.
Su espuma blanca y densa flota sobre un color dorado con ligeras tonalidades cobrizas. Un aroma muy fresco, de intensidad media y dominado por el cereal, junto a notas de hierba fresca, que estimula nuestro olfato.
Su gusto es sabroso; con un final ligeramente lupulizado, un poco secante y pastoso pero apenas amargo.