26 febrero 2009

Envases innovadores.........

España es un país al que le cuesta, no sabemos si para bien o para mal, la introducción de nueva tecnología para el vino. Sin embargo, en Estados Unidos, Australia o algunos países de Europa, se impone a un ritmo increíble. Se trata de botellas PET, Bag in Box, latas de vino, bolsas de polilaminado, Pocket Shot o tetrabrik, el más conocido. Su intención es, por un lado, cuidar el medio ambiente y, por otro, no menos importante, captar la atención del público más joven.
Sistema PET (politereftalato de etileno). Ya era utilizado en botellas de refresco o comida para microondas, y ahora llega al vino ideado por la empresa estadounidense Ball. La reducción de los gases de efecto invernadero en el proceso de transporte de este contenedor liviano, en comparación con el vidrio, es un gran valor agregado en sostenibilidad.
Bag in Box. Es una bolsa de polilaminado metálico dentro de una caja que mantiene durante mucho tiempo la frescura del vino y resulta fácil de usar gracias a su grifo dosificador.
Lata de vino. La lata es más habitual verla en la cerveza. Fueron dos suizos, Jens Andersson y Jonas Forsman, los diseñadores de las latas de vino, que además son reciclables. Respecto a otros envases, tiene la ventaja de permitir vinos con elevado contenido de anhídrido carbónico, misma impermeabilidad al oxígeno que la botella de vidrio y menor peso.
Bolsas de polilaminado metálico. Sería igual que el Bag in Box, pero sin caja. Son envases pequeños, ideales para ocasiones informales o consumo individual.
Pocket Shot. Bolsas de plástico ideadas en San José (California). Es un material flexible y resistente con la medida de un trago generoso que antes que al vino sirvió a ron, whisky, tequila, ginebra o vodka. Su gran virtud es su pequeño tamaño, ya que se puede guardar en el bolsillo o en el bolso.

La reflexión que nos dejan estos envases es la inquietud del sector por innovar. En un gran porcentaje, el contenido permanece inalterable en un periodo de tiempo razonable (uno o dos años), cuestión indispensable. Los mejores ejemplos se dan en vinos jóvenes -sean blancos, rosados, tintos, finos...-, que preservan todos sus aromas de juventud y sabor. La otra parte, no menos importante, es su bajo precio, un motivo más para apostar por estos divertidos envases que en muchos casos también juegan la baza de la ecología.