13 abril 2009

Para envejecer mejor

En los últimos años parece como si el vino hubiese “salido del armario”. Históricamente el vino debió soportar el sambenito de ser considerado una droga auforizante, enemiga de la salud, y sus virtudes fueron sistemáticamente avasalladas por los efectos secundarios del abuso del alcohol. Hoy, el vino es considerado ya un alimento que, en las dosis adecuadas, aporta grandes beneficios para la salud. Y, sobre todo, es un gran aliado para la vejez. Cada vez son más numerosos los estudios que demuestran que el vino ayuda en la prevención de enfermedades como el alzheimer y enfermedades cardiovasculares. Se ha convertido, pues, lo que ya nuestros mayores intuian empíricamente: que, tomado con moderación, ayuda a una mejor calidad de vida en la tercera edad. Con el paso de los años, somos más propensos a padecer infarto de miocardio, trombosis venosas o cánceres. Pero según recientes investigaciones al respecto, el vino es especialmente activo en la prevención de determinados tipos de enfermedades, sobre todo las que afectan a la población de mayor edad. Tiene efectos beneficiosos en diferentes situaciones clínicas y patológicas, tales como las cardíacas y la demencia senil, además del alzheimer.
El vino tiene más de 200 sustancias activas, como metales, iones y vitaminas. La que más se ha investigado es una sustancia fenólica beneficiosa para la arteriosclerosis y el colesterol, y que se encuentra sobre todo en el vino tinto. Es el famoso trans-resveratrol, que es como un antibiótico que la propia cepa produce en el momento de la maduración para que no se vea perjudicada por un hongo que la destruye. También se han detectado efectos positivos del vino sobre la trombosis, ya que evita que las plaquetas se agreguen, disminuyendo los infartos agudos de miocardio.
Según los científicos expertos en la materia, el consumo moderado de vino nos hace más longevos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja tres copas de vino al día, siempre acompañadas de comida. Por primera vez se ha estudiado su efecto directo sobre las células cardíacas, comprobándose su capacidad para prevenir la fibrosis, que afecta a personas hipertensas o con fallos cardíacos.
Son ya conocidos los efectos del resveratrol en la prevención de coágulos sanguíneos y en la reducción del colesterol. Ahora se ha demostrado su capacidad de prevenir la fibrosis, una condición que se da en personas hipertensas o con fallos cardíacos, que consiste en que se activa una producción excesiva de colágeno en el corazón, perdiendo éste capacidad de bombear sangre de forma eficiente.

El resveratrol, al que también se atribuyen propiedades anticancerígenas, se encuentra en mayor concentración las uvas negras, el mosto y el vino tinto.