23 agosto 2011

El sabor del #Terruño ¿que es un #Vino de Pago?

En principio, todos los vinos son de pago a menos que alguien nos invite o nos lo regale, claro está. Pero esta nueva calificación de vinos no se refiere a la acepción económica del vocablo, sino a su referencia del latín pagus, que significa pequeña aldea o finca rural. Lo curioso es que de ahí también deriva la palabra pagano, que hace referencia al habitante de aldeas remotas donde no llegaba la verdadera religión.
La forma de entender hoy los vinos de pago no es un tema nuevo, pues ya los romanos distinguían los mejores vinos por los pagos de los que procedían. De hecho, esta consideración no ha desaparecido nunca, y fueron los franceses quienes realizaron la mejor tarea y difusión en sus viñedos más reputados, especialmente en Borgoña, donde ya en la edad media se delimitaban los mejores viñedos con muros de piedra, calificándolos con el nombre de clos (cercado), domaine (viñedo y bodega), y cru (viñedo clasificado), entre otros.

¿QUÉ ES UN VINO DE PAGO?
Por definición legal, “los vinos de pago son los originarios de un paraje o sitio rural con características edáficas y de microclima propios que lo diferencian y distinguen de otros de su entorno, y que exista una vinculación notoria con el cultivo de los viñedos y el uso del nombre del pago para identificar esos vinos durante un periodo mínimo de cinco años”. Pero todo este concepto no está contemplado de forma uniforme en una sola normativa estricta, pues las comunidades autónomas tienen competencia para legislar en materia de denominaciones de origen, y esto ha llevado a crear unas nuevas DO con el nombre de un pago o finca vitivinícola diferenciado.
Atendiendo a toda esta normativa, que es bastante más minuciosa y compleja, el mayor problema para el consumidor es la confusión, porque hay un montón de bodegas con marcas comerciales que incluyen la palabra pago en las etiquetas de sus vinos, cuando en realidad no lo son, y, por otro lado, hay también un buen número de vinos que nacen de un solo viñedo o pago, y no están calificados como tal por la administración competente. Sin embargo, sea de una forma u otra, ambos buscan transmitir en sus vinos las características del sabor del terruño para ofrecer un producto excepcional e irrepetible.

DIMENSIÓN CULTURAL
Los diferentes tipos de suelo, con sus texturas, sus minerales, sus oligoelementos, sus cantos rodados, sus pizarras o sus esquistos, sus barros o sus arenas, su proporción de arcilla o calcáreo, son los que determinan, entre otras cosas no menos importantes, la diversidad de los vinos de pago. Sin embargo, los más heterodoxos elaboradores y consumidores seguirán pensando, quizá en sufrida minoría, que el valor del vino tiene sobre todo una mayor dimensión cultural, donde se incluye la historia y el clima, el milagro y el arte, el suelo y el aire, y la biología y el gusto, más allá de toda formulación excluyente.
No obstante, sean DO o vinos de pago o de finca, esa peculiaridad distintiva es un elemento primario que el consumidor debe valorar en estos vinos, pero no puede pensar que es lo único que justifica su posición entre los productos de gama más alta del mercado. Existen vinos de pago muy buenos y exclusivos, buenos y diferenciales, regulares y totalmente lineales, y malos. Y al igual que hay gente seria y menos seria, también hay elaboradores que asocian vender vinos de pago con el solo concepto monetario de pagar.